Estacas luminosas
enterradas en mi calle
guían los cuerpos gélidos
que atraviesan la espesura.
Cantan los hilos envueltos
en ráfagas de viento
una canción de cuna
que enrojecen los oídos,
de aquel desfile calcado
de sombras entumecidas.
Una enorme luna mira
todas las estrellas presentes
desierto atrás
desierto enfrente
de noche, de día
igual suda tu frente
dibujando la tierra,
el sueño, la vida entera.
Un hijo de cobre
por ti espera
miles de ilusiones por ti velan
¿Cuándo descansarás?.
¿Cuándo se acabará?.
¿Volverás?.
Gime la madre y su hijo
cuando el trueno polvoriento
se hace sentir en el campamento.
El sol o las estrellas
anuncian el regreso
feliz la madre y su hijo
en busca de tu beso
tu abrazo sudoroso
tu llegada desde el desierto
por tu mano herido
en el crepitante horno fundido.
Atrás quedó tu rostro dibujado
atrás el hombre y su afán
mañana tu regreso helado
por la tarde el sagrado pan,
la esperanza,
nuestra esperanza,
camina, camina
avanza, avanza
trae el pan
trae la esperanza...
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