Un día me encontraba
en mi mesa,
esperando ver parir
a la memoria,
cuando llegó mi niña
y empecé a tejer
su historia.
Partió desnuda una mañana,
su paso era bien seguro,
tropezó con la moral
que la vistió de oscuro.
Danzaba alegre y divertida,
su nuevo traje le hacía daño,
se refugió en los pantanos,
se confundió en lo extraño.
Después supo que a su padre,
querían apresarle la conciencia,
pues ella alborotaba
y confundía a la ciencia.
Cadenas prepararon
a mi corazón,
querían quitarme la razón,
porque mi niña se metía,
en todo rincón.
Ayer sentí ruidos en mi puerta,
era mi niña enamorada,
se abalanzó a mis brazos,
pero ya tenía otra hermana.